El Club de Braille de Toledo se va de compras de cosméticos a L’Occitane
El etiquetado accesible es una herramienta fundamental para que las personas ciegas y con discapacidad visual puedan ir a la compra de forma autónoma y segura. Sin embargo, este etiquetado va más allá de los supermercados o los centros comerciales, también es importante su incorporación en productos de higiene diaria, como los de la marca L’Occitane.
La primera idea de esta iniciativa fue ir a un supermercado, pero a Noelia López, promotora braille de la ONCE, se le ocurrió otra opción, “hablando un día con Lourdes, mi mano derecha de núcleos periféricos me dijo, quiero hacer una actividad con el club braille para ir a un sitio de compras... a mí se me encendió la bombilla de que una amiga hizo un vídeo de esta tienda”, y así surgió, “¿por qué no hablamos con la tienda y hacemos algo que sea distinto?”. Tras unas cuentas llamadas y concretar todo, la tienda preparó un taller muy especial.
Eva Segovia, store manager de L’Occitane, fue quien organizó el taller y estuvo en contacto con Noelia, “surge a través de la visita de unas personas con discapacidad visual que se habían informado de que es una marca que trabaja el braille, a raíz de las conversaciones, empezamos a testear con ellas, a leer en braille y empezó a surgir la idea. Recibo una llamada de Noelia y me sugiere que, si hacemos el evento”, contaba.
Además, L’Occitane es una marca comprometida con la discapacidad visual y, a través de su fundación y sus productos solidarios, realiza acciones de atención oftalmológica y colabora con ONGs para la detección, tratamiento y cirugía, además de contribuir a la compra de equipos médicos y a la formación de profesionales de la salud. “En 1976 Olivier Baussan patenta la marca, pero a raíz de sus viajes ve que hay un problema con la ceguera y empieza a enfocar la idea de una fundación donde las ayudas vayan a las personas con discapacidad visual, sobre todo, a la ceguera infantil”, explicaba Eva el compromiso de la marca.
Para Jorge, uno de los integrantes del club, fue una experiencia memorable, “el producto me parece súper interesante y la parte de dar difusión que tienen en cuenta el etiquetado braille”, explicaba. Por otro lado, Begoña, que lleva 6 meses aprendiendo braille, “la verdad es que ha estado mi bien, es cierto que en una de las partes de las cajitas que nos han dejado no se detectaba bien, pero bueno, se han quedado con ello para poder rectificarlo, pero es verdad que en los otros venían muy bien para leerlo en braille”.
Además, muchos de los asistentes destacaban la importancia de que marcas como L’Occitane se comprometan con hacer sus productos accesibles, “Yo, por ejemplo, estoy aprendiendo para descifrar que venga a nuestras manos un producto que este escrito y podamos descifrar lo que es”, contaba Begoña. Además, Noelia destacaba la importancia de este compromiso por parte de algunas marcas porque “así la persona ciega sabe que producto tiene en la mano, no tiene que recurrir o a unos ojos, o a un Be My Eyes o a una ayuda de terceros. Se lo que estoy manipulando”.
Una experiencia para repetir y, quizás, que haya abierto puertas a una colaboración, tal y como explicaba Noelia, “hemos detectado que el relieve no es muy alto, yo creo que puede ser una muy buena oportunidad, ya que han tenido esa iniciativa de etiquetar por su cuenta que se pongan en contacto con la Comisión Braille Española y a ver qué se puede conseguir”, por su parte, Eva, entusiasmada por la recepción del taller contaba emocionada la disponibilidad para seguir colaborando, “se lo he sugerido a la dirección de España y Portugal, esto es una puerta abierta, nos hemos arriesgado, pero viendo la emoción creo que esto se va a repetir”.