Semillas de futuro, mi historia como maestra

Boletín noticias ONCE Castilla-La Mancha Nº 79 Febrero 2026

Ana María Cruz enseñando un parchís accesible a alumnos

Cuando miro atrás y repaso mi historia en la ONCE, lo que siento es, sobre todo, gratitud. Gratitud por haber formado parte durante más de cuarenta años de una Organización que ha marcado no solo mi vida profesional, sino también la persona que soy hoy.

Con 22 años, en el verano de 1985, aprobé las pruebas de acceso y el 2 de septiembre comencé a trabajar como Auxiliar Administrativa en la Agencia de la ONCE de Alcázar de San Juan. Aquel fue el inicio de un camino que jamás imaginé tan largo ni tan enriquecedor. En 1990, tras superar un examen, pasé a desempeñar el puesto de Oficial Administrativa, etapa que compaginé con mi formación académica. Soy Licenciada en Pedagogía y Educadora Social, con Máster en Educación, una base que más tarde cobraría pleno sentido en mi trayectoria profesional.

Ana María en una clase enseñando braille con el muñeco braillín El 9 de octubre de 2008 di un nuevo giro a mi vida laboral al incorporarme como maestra de la ONCE, una labor que he desarrollado durante 18 años y que, sin duda, ha sido la etapa más vocacional y transformadora de mi vida.

He ejercido como maestra itinerante, recorriendo pueblos de las provincias de Ciudad Real, Toledo y Albacete, con kilómetros, nieblas, heladas y madrugones incluidos. Pero, sobre todo, con la recompensa de conocer familias, alumnos, docentes y profesionales que me han enseñado tanto como yo he podido aportarles. Cada desplazamiento, cada colegio y cada encuentro han ido construyendo el “yo” que hoy soy.

Durante estos años he vivido en primera persona la evolución de la figura de la maestra de la ONCE: desde una labor centrada en la enseñanza directa en centros específicos, hasta convertirnos hoy en facilitadoras de la inclusión, acompañando al alumnado con discapacidad visual en centros ordinarios. Nuestra labor abarca la adaptación de materiales, la enseñanza del braille, nuevas tecnologías, la autonomía y movilidad, el asesoramiento a familias y profesorado y el trabajo constante en equipo.

Hoy, la maestra de la ONCE no es una profesora de una asignatura concreta. Es una especialista itinerante, una mediadora que acompaña, orienta y facilita para que cada alumno pueda estar presente, participar y avanzar con autonomía en su vida escolar, social y familiar.

Ana María enseñando a un alumno a ponerse en la piel de una persona con discapacidad visual con un antifaz He tenido la suerte de trabajar integrada en equipos multidisciplinares, coordinando casos y compartiendo camino con profesionales excepcionales. Juntos hemos perseguido siempre un mismo objetivo: que nuestros alumnos sean personas autónomas, seguras y con un autoconcepto positivo.

Además de la intervención educativa directa, he participado en numerosos proyectos inclusivos, actividades de sensibilización, convivencias, talleres y propuestas innovadoras, convencida de que la inclusión real se construye también fuera del aula: en los recreos, en el ocio y en la vida cotidiana. Recuerdo con cariño muchas, aunque me gustaría destacaros estas:

  • Cocina divertida” (2017): junto a mi compañera Paz y algunos de los Profesionales del equipo Educativo, desarrollamos una actividad de cocina accesible y lúdica, propiciando la autonomía de nuestro alumnado, a través del disfrute en la elaboración de las recetas propuestas, así como de la socialización entre el grupo de iguales. Mi compañera y yo, elaboramos un dosier pedagógico detallado con las implicaciones educativas y pedagógicas del proyecto y lo presentamos al Concurso de la ONCE sobre Innovación e Investigación Educativa sobre Experiencias Escolares, donde obtuvo el Segundo Premio Nacional.
  • Me recreo en el recreo” (2019): un proyecto de recreos inclusivos desarrollado en colaboración con el Departamento de Orientación de un Instituto de Secundaria. Fue publicado en diciembre de ese mismo año en la revista especializada de la ONCE Integración. A través del juego, se promovieron valores como el respeto, la autoestima, la empatía, la amistad, la resolución de conflictos desde la tolerancia y el diálogo, la responsabilidad, la justicia y la aceptación de las diferencias.

El alumnado y sus familias han constituido el entorno más genuino, auténtico y vivo de aprendizaje. De manera conjunta, hemos construido el presente y proyectado futuros inclusivos, convirtiéndonos en personas que reconocen y reivindican su diversidad, la hacen visible y participan activamente en todos los ámbitos de la sociedad.

En septiembre del año pasado viví uno de los momentos más bonitos de mi trayectoria, tuve la oportunidad de asistir a la toma de posesión del nuevo director de la Agencia de Alcázar de San Juan, Rubén Jiménez. Por un momento volví a verlo como aquel alumno adolescente, que me hablaba de sus clases, sus apuntes y sus ilusiones, proyectando su futuro en nuestras sesiones de orientación.

Para mí fue un orgullo profundo y una enorme satisfacción comprobar que, a veces, la realidad puede ser justa. Poder estar presente cuando un objetivo por el que se ha trabajado comienza a cumplirse, lo vale todo.

Haber desempeñado distintos puestos dentro de la ONCE me ha permitido conocer su esencia desde múltiples miradas: la comercial-laboral, la social y la educativa. Hoy, cerca de cerrar esta etapa, puedo decir que mi trabajo me ha regalado algo que va mucho más allá de una carrera profesional: sentido, compromiso y humanidad.

Me siento tranquila por haber puesto lo mejor de mí y profundamente orgullosa de haber formado parte de una Organización que cree, de verdad, en las personas. Gracias a la ONCE, a mis compañeros y compañeras, a las familias y, sobre todo, a mis alumnos y alumnas, que han sido siempre mis mejores maestros.

Ana María Cruz Campo
 

 

 

 

Ana María Cruz Campo

Publicador de contidos

GRUPO SOCIAL ONCE
ILUNION

Menu Display

Ligazóns Útiles

Publicador de contidos